El Basilisco y Gadafi

  Recojo de El Libro de los Seres Imaginarios, de Jorge Luis Borges, la siguiente noticia. En el libro noveno de la Farsalia, Lucano narra el viaje de Perseo a Libia, adonde acude con la cabeza de la Medusa; allí, la sangre vertida de la cabeza del monstruo genera las sierpes todas, y la peor de cada una: el Basilisco, monstruo entre los monstruos, que habita el desierto, porque con su solo mirar lo crea.
   Borges acude a la edición en verso de Juan de Jáuregui, quien vierte así el mito:

             El vuelo a Libia dirigió Perseo,
         donde jamás verdor se engendra o vive;
         instila allí su sangre el rostro feo,
         y en funestas arenas muerte escribe;
         presto el llovido humor logra su empleo
         en el cálido seno, pues concibe
         todas sierpes, y adúltera se extraña
         de ponzoñas preñadas la campaña.
             La sangre de Medusa, pues, en este
         sitio produjo al Basilisco armado
         en lengua y ojos de insanable peste,
         aun de las sierpes mismas recelado.
            Allí se jacta de tirano agreste,
         lejos hiere en ofensas duplicado,
         pues con el silbo y el mirar temido
         lleva muerte a la vista y al oído.

  Leídos en estas horas, resulta imposible no percibir el paralelismo existente entre el Basilisco y el Coronel Gadafi. Creo no desviarme de esa especie de gnosticismo que tanto tentaba a Borges al atribuir una interpretación ontológica a este paralelismo. Sería la siguiente:
El Basilisco, en una representación clásica
   Tal vez existe en el Universo un Arquetipo creado por un Demiurgo Innoble (o tal vez sólo Borracho, o dueño de un torpe sentido del humor), un Arquetipo Horrible no revelado aún del todo a los hombres, que lleva varios siglos ingresando en el mundo; su primera manifestación casi material fue el Basilisco; o, por mejor decir, el mito del Basilisco; la segunda, mucho más sustantiva, sería el muy socialista y revolucionario Coronel Muammar el Gadafi. La tercera será la definitiva (la potencia mágica del número 3), y aún está por llegar.


Gadafi en Roma, feliz, el hideputa


Medusa, según Caravaggio  

Comentarios

  1. Es lo que tienen los clásicos, siempre son nuestra referencia (incluso nos dan de comer)

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