Política laboral

    El barón Kurt Von Hammerstein-Equord (1878-1943) asumió el mando del ejército alemán en 1930 y se retiró justo tres años después, nada más salir de una reunión altamente secreta en la que Hitler desveló sus planes y su visión del futuro del Alemania. Hans Magnus Enzensberger dedica a este general su último libro, una especie de biografía que se aproxima mucho y bien al ensayo filosófico. Una joya de libro, ciertamente, traducido aquí por Anagrama.
    Allí leo, y es a lo que voy, la siguiente declaración del general Hammerstein: "En cuanto a mis oficiales, distingo cuatro clases: los inteligentes, los trabajadores, los tontos y los vagos. En la mayoría de los casos concurren dos cualidades. Los inteligentes y trabajadores son para el Estado Mayor; los otros, los tontos y vagos, forman el noventa por ciento de todos los ejércitos y son muy aptos para las tareas de rutina. El que es inteligente y, a la vez, vago, se califica para las más altas tareas de mando, pues aporta la claridad mental y el aplomo necesarios para tomar decisiones de peso. Del que es tonto y trabajador hay que protegerse; en ése no se puede delegar ninguna responsabilidad, pues siempre causará alguna desgracia."
    Dejando a un lado la finura psicológica que demuestra Von Hammerstein, resulta aún más curioso lo siguiente: Eric M. Warburg era un oficial americano destinado a un puesto de mando secreto del ejército de la marina y la fuerza aérea británicas. En octubre de 1942 había recibido la orden de montar su despacho en Buckinghamshire, en la propiedad de Lord Latimer. Nada más instalarse, informa a sus superiores de lo siguiente: "Me ha sorprendido enormemente ver en la pared, detrás del escritorio del oficial de servicio, y en letras bien grandes, la siguiente cita del General Von Hammerstein: En cuanto a mis oficiales, distingo cuatro clases....etc." Los británicos, en efecto, habían hecho suyos, en plena guerra los principios básicos de política de personal de un general del Estado Mayor alemán. No es que vaya a pensar que ganaron la guerra por esto; pero estoy seguro de que no les hizo ningún daño.
Buckinghamshire

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