Una lección de Gibbon

     
   En su Decline and Fall of Roman Empire, Edward Gibbon (Putney, 1737 - Londres, 1794) se pregunta por las mañas del dictador Augusto, quien fuera capaz de derribar definitivamente las vallas que protegían la Constitución de la República de Roma; a propósito de este (siniestro) giro histórico, sentencia lo siguiente:
"Una aristocracia culta y guerrera, unida a una gente común perseverante, que posean armas, defiendan sus posesiones y se reúnan en asambleas constitucionales, constituyen el único modo de equilibrar el Estado y conservar intacta su forma contra los intentos de un príncipe insolente."
   De seguir a este ritmo el ascenso (a todas luces imparable) de Rubalcaba va a resultar de todo punto conveniente releer a Epicteto y tramitar un permiso de armas, y más lo segundo que lo primero.

Comentarios

  1. Aparte de lo de las armas, hay otras maneras de mantener a iluminados a raya, se me ocurren: (a) una escrupulosa independencia judicial, (b) una sociedad civil robusta y bien informada, (c) una desconfianza generalizada hacia la clase política. Pero el punto primero fue enterrado al grito del Guerra de “Montesquieu ha muerto”, el segundo ha sido imposibilitado por una ley educativa que ha originado generaciones de una incultura supina y unos medios de comunicación que no han sido más que la voz de su amo, y del tercero no se puede ni hablar mientras en los colegios continúen explicándole a los niños las bondades de las onegés y el pacifismo progre y la iniquidad de la globalización y “los mercados”.
    Aunque lo de las armas tampoco hay que dejarlo pasar.
    Qué gustico ser el primer comentarista de la bitácora. Me invade una sensación como de desvirgar a una buena moza.
    Un abrazo, Paco, y continúa con ello.

    ResponderEliminar
  2. Ojo con la desconfianza en la clase política, Juanjo. La impolítica es uno de los rasgos comunes a todos los tiranos.
    Un abrazo y gracias por tu comentario

    ResponderEliminar
  3. Concibo "impolítica" y "desconfianza hacia la clase política" de manera diferente. La primera es, efectivamente, el intento totalitario de presentarse como el superador de la política (sindicalismo vertical, socialismo, etc.). (Alguien sugería que UPyD coquetea con esa idea). Sin embargo, la desconfianza hacia la clase política consiste en una fiscalización continua de los políticos, en un estado vigilante hacia su gestión, en una hostilidad ante cualquier decisión de éstos que invada esferas antes respetadas. Es, en opinión de Tocqueville (en mi lectura de Tocqueville) un rasgo de eso que llamamos "americanismo".

    Prueba empírica de que en España no hay ni rastro de esa actitud tan yanqui: nosotros aprobamos Constitución Europea cuando la rechazaba todo Cristo. Porque nosotros, en vez de fiscalizar, nos ponemos firmes y "a sus órdenes, capitán".

    A ver si alguien más se anima a continuar el debate. Un saludo y no dejes de escribir.

    ResponderEliminar
  4. LO del príncipe insolente, qué bien le va a Zp.¿Por qué no comentas dos pelis de hoy: la de la Bollain y la de los huidos del Gulag? Dan juego. la primera no hace falta verla para calificarla...

    ResponderEliminar
  5. Totalmente de acuerdo, Juanjo. Y prometo decir algo del cine, Santiago. Un abrazo a ambos

    ResponderEliminar
  6. "Yo sé todo de todos".

    Yo lo dejo ahí, que un Ministro del Interior con olor a cal viva en su armario diga eso y no pase nada me hizo salir raudo a comprobar que mi pasaporte seguía en regla, pq no me fío ya ni del espacio Shengen.

    ResponderEliminar
  7. Santdo, excelentes películas ambas, pero qué diferencia de interpretación de la realidad de la Historia. Menos mal que Peter Weir no es un director español, pq lo iban a poner bonico los de la Zeja.

    ResponderEliminar
  8. En España los políticos, al igual que cualquier funcionario público, debieran pasar, como poco, un concurso de méritos...los que viven del aparato desde tiempos de la juventud acaban siendo los tiranos más democráticos...Ese es el cáncer de la política española. Los verdaderamente capaces de sacar esto adelante no se meten en política, no porque no quieran, sino porque no los dejan. Excelente blog Paco. Te seguiré con atención. Saludos

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

Patroclea