La ciencia y el bidé



     Reconozco que el ingenio tiene un aspecto algo chorras; pero me encanta. Lo han presentado desde el departamento de defensa del Japón, lo cual presagia aplicaciones recias; pero vuela de un modo suave que permite soñar con desarrollos dulces, como de cuento.
     A lo que voy, sin embargo, no es a eso, sino a la melancolía que me produce su comparación con esto que cuelgo en el remate de este breve. Me lo entregaron hace poco por la calle, en Madrid, y es un memorable invento español, patentado y todo. Cierto es que este país cuenta con grandes científicos e ingenieros; pero se nos están yendo a chorro vivo. O ponemos remedio a esta fuga de masa gris (y de ilusión y de capital humano), o mejoramos la excelencia de nuestro sistema educativo y la competitividad de nuestra economía, o se nos va a quedar un país con un irremediable aire de que le huelen los calcetines, y no precisamente a gloria.


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