Pasión friki

     El sistema educativo nacional lleva varias décadas empeñado en ahorrar a los alumnos cualquier esfuerzo intelectual, así como en mantener a las púberes canéforas y canéforos a salvo del “hedonismo y materialismo galopantes” (¿habrá cosa más sexi que una hedonista al galope?) que acechan tras el consumo de la Alta Cultura. Así las cosas, cabe pensar con fundamento estadístico que la juventud actual padece una efervescencia cognitiva de intensidad semejante a la que agita la vida mental de los pollos de granja, lo cual inspira innumerables reflexiones escritas y orales, cercanas al obituario, en donde los ancianos de la tribu expresamos la profunda desazón moral que nos produce el contemplar la corrupción del siglo en manos de una juventud “huera de horizontes y enfangada en la banalidad” (¿habrá cosa más sexi que unas jóvenes enfangadas en lo que sea?), y en este plan.
     Digo que el fundamento es estadístico, porque así mantengo a salvo una realidad innegable, a saber: que las cosas no han cambiado tanto, al menos en lo substancial. En efecto, habida cuenta de que la raza no progresa ni degenera bajo la influencia de los sistemas educativos (por razones que tienen que ver con los mecanismos biológicos de la evolución), nuestro ecosistema nacional sigue albergando a un buen número de jóvenes interesados en buscar y encontrar estímulos intelectuales de carácter singular que alimenten sus ávidos cerebros, que por otra parte resultan igual de funcionales que los nuestros, si no más finos, por efectos de la buena crianza y la ingesta profusa de petisuises enriquecidos con calcio y fósforo. Digamos que sigue viva la misma “inmensa minoría” a la que se dirigía el cursi de Juan Ramón Jiménez. La diferencia está en que las elites (sin tilde, por cierto) cultas de mi generación se las veían con Sartre, Bergman, Aute y el mismo Juan Ramón (los más sufridos); o con Dashiell Hammet, Woody Allen, La Orquesta Mondragón y Luis Alberto de Cuenca (los más pencos). Mientras que los adolescentes de ahora se nutren de una serie de productos culturales que se generan, por así decir, en los márgenes de la Alta Cultura.
     Ocurre, sin embargo, que en esos márgenes se manufacturan los productos más originales de nuestra industria cultural actual, igual que los manuscritos medievales miniados recogen en sus bordes la expresión más genuina de la creatividad individual de aquellos monjes constreñidos por un universo cultural fuertemente encorsetado por la ortodoxia que imponía la escolástica.
     Así las cosas, conviene saber que en los márgenes de nuestro ecosistema cultural se agitan jóvenes apasionados por la cultura japonesa que consumen fideos con glutamato en los salones del manga; jóvenes apasionados que dirigen sus naves galácticas contra las tropas del Imperio comandadas por el malvado Darth Vader, y que la fuerza les acompañe; jóvenes apasionados que recorren la Tierra Media descabezando orcos, mientras estudian la gramática que gobierna la elevada lengua de los elfos de Rivendel; jóvenes apasionados que buscan el sentido de sus vidas en las enseñanzas del León de Narnia; jóvenes apasionados que pintan sus noches con la sangre enamorada de los vampiros que abandonan sus ataúdes para colarse, siempre con permiso, en el dormitorio de sus pálidos amantes; jóvenes apasionados por la mecánica cuántica que se descoyuntan de la risa con los complejos monólogos de humor científico; jóvenes apasionados con esas series de culto que circulan por internet; jóvenes apasionados que localizan en Google Maps los depósitos de armas y las fábricas de cerveza para saber dónde habrán de dirigirse cuando sobrevenga el próximo e inminente apocalipsis zombi; jóvenes apasionados que han leído lo que no está escrito sobre los mundos gobernados por los dragones; jóvenes apasionados por mil cosas que no entendemos los viejos.
     Para todos estos jóvenes, para esta inmensa y divertida minoría, la Biblioteca Regional de Murcia, en colaboración con la librería 7Héroes, va a poner en marcha una genial línea de agitación cultural denominada “Bibliofriki” que pretende estimular a lo grande a todo este público amante de los márgenes de la Cultura.

     Bajo el lema “Si nada te apasiona, eres un zombi”, la Biblioteca convoca a todo tipo de público interesado en géneros y actividades que se asocian al término “friki”, convencidos de que se trata de una de las formas más emocionantes de vivir la cultura en la actualidad. Ciencia-ficción, fantasía, muertos vivientes, superhéroes, literatura gótica o monólogos científicos estarán presentes a través de una programación de actividades que se concentrará en la semana del 23 al 28 de noviembre; pero que seguirá generando acciones e ideas durante todo el invierno, como poco. De modo que bienaventurados los raritos, porque suyo es el Reino de los Libros.

Artículo publicado en el diario "La Opinión" de Murcia, el día 7 de noviembre de 2015

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